La belleza se encuentra en el alma de las personas.

6/20/2011

LAS MASCARILLAS FACIALES




MASCARILLAS

La delicada piel del rostro merece prestarle la máxima atención y cuidados, las mascarillas son una apuesta efectiva e imprescindible para redescubrir la belleza y salud de la piel.

Las mascarillas faciales actúan tanto a nivel superficial, como en las capas más profundas de la epidermis, consiguiendo plantar cara al envejecimiento cutáneo, borrar los signos de cansancio, rehidratar, reparar, y devolver la luminosidad y tersura a la piel, son, en pocas palabras, el producto estrella para proporcionar belleza de forma inmediata.

Existen distintos tipos de mascarillas, hidratantes, antiarrugas, purificantes, limpiadoras, clarificantes, relajantes…  la piel pasa por diferentes estados, dependiendo las necesidades de tu piel en ese momento y los resultados que se pretendan obtener, deberán utilizarse unas u otras o incluso combinarlas adecuadamente entre sí.
Por ejemplo, si sientes tu piel apagada y deseas recuperar su luminosidad, necesitas una mascarilla exfoliante, si presentas una producción excesiva de sebo, requerirás unas mascarilla purificante para eliminar la grasa.

¿Cómo actúan?  ¿Cómo usarlas correctamente?

Las mascarillas son aplicadas sobre la piel perfectamente limpia para conseguir que sus principios activos penetren con mayor facilidad durante el tiempo de exposición.
En determinados tratamientos y para obtener aún mejores resultados, después de limpiar a fondo la piel, se efectúa un peeling para eliminar las células muertas y obtener una piel fina y uniforme. La piel estará en condiciones óptimas para recibir la mascarilla.


SACALES PARTIDO

Jóvenes, maduras, con acné, normales, secas, con imperfecciones... todas las pieles necesitan de un cuidado extra que aporte a la piel una dosis de principios activos y nutrientes que conseguirán mantenerla joven, saludable y fresca más tiempo.

Sin duda, las mascarillas son la solución estrella para proporcionar a la piel belleza inmediata y un efecto de buena cara, es por ello que existen mascarillas para cada necesidad, antiarrugas, regeneradoras, reafirmantes, hidratantes, purificantes, antimanchas… elige la tuya y toma nota de cómo, cuándo y cada cuánto tiempo debes aplicarlas para obtener el máximo beneficio.
CÓMO APLICARLA CORRECTAMENTE

La mascarilla debe aplicarse tras la limpieza facial, de ese modo sus principios activos penetrarán con mayor facilidad.
Con la piel limpia aplícala según las instrucciones de uso indicadas en el envase, evitando el contacto con zonas sensibles como el contorno de ojos y labios.
Los tiempos de exposición recomendados, oscilan entre 5 y 20 minutos, los cuales debes permanecer relajada.
Después retira la mascarilla asegurándote de que no quede ningún resto, lo puedes hacer con un pañuelo de papel o con agua fría.
Seca la piel con una toalla limpia mediante ligeros toques (sin restregar) y aplica un poco de tónico a toquecitos con un disco de algodón.

EL MOMENTO IDEAL DE APLICACIÓN

Elige un momento del día tranquilo para que puedas relajarte y olvidarte del estrés y las prisas el tiempo de exposición de la mascarilla. De ese modo obtendrás un beneficio mayor, te permitirá relajarte y combatir el estrés que tanto daña el aspecto de tu piel, consiguiendo potenciar el efecto de la mascarilla.
Es perfecto elegir una mañana o una tarde a la semana para ti, para mimarte y disfrutar con tus rituales de belleza, manicura, pedicura, mascarilla… te ayudará a desconectar y a sentirte más guapa, con energías renovadas.

LA FRECUENCIA DE APLICACIÓN

Como regla general es ideal ponerse la mascarilla al menos 1 vez por semana, de lo contrario los efectos benéficos y de tratamiento de la misma no se percibirán con la intensidad deseada.
En cualquier caso, respeta la frecuencia de uso que indica el fabricante en el envase para conseguir los mejores resultados.Jóvenes, maduras, con acné, normales, secas, con imperfecciones... todas las pieles necesitan de un cuidado extra que aporte a la piel una dosis de principios activos y nutrientes que conseguirán mantenerla joven, saludable y fresca más tiempo.

Sin duda, las mascarillas son la solución estrella para proporcionar a la piel belleza inmediata y un efecto de buena cara, es por ello que existen mascarillas para cada necesidad, antiarrugas, regeneradoras, reafirmantes, hidratantes, purificantes, antimanchas… elige la tuya y toma nota de cómo, cuándo y cada cuánto tiempo debes aplicarlas para obtener el máximo beneficio.
CÓMO APLICARLA CORRECTAMENTE

La mascarilla debe aplicarse tras la limpieza facial, de ese modo sus principios activos penetrarán con mayor facilidad.
Con la piel limpia aplícala según las instrucciones de uso indicadas en el envase, evitando el contacto con zonas sensibles como el contorno de ojos y labios.
Los tiempos de exposición recomendados, oscilan entre 5 y 20 minutos, los cuales debes permanecer relajada.
Después retira la mascarilla asegurándote de que no quede ningún resto, lo puedes hacer con un pañuelo de papel o con agua fría.
Seca la piel con una toalla limpia mediante ligeros toques (sin restregar) y aplica un poco de tónico a toquecitos con un disco de algodón.

EL MOMENTO IDEAL DE APLICACIÓN

Elige un momento del día tranquilo para que puedas relajarte y olvidarte del estrés y las prisas el tiempo de exposición de la mascarilla. De ese modo obtendrás un beneficio mayor, te permitirá relajarte y combatir el estrés que tanto daña el aspecto de tu piel, consiguiendo potenciar el efecto de la mascarilla.
Es perfecto elegir una mañana o una tarde a la semana para ti, para mimarte y disfrutar con tus rituales de belleza, manicura, pedicura, mascarilla… te ayudará a desconectar y a sentirte más guapa, con energías renovadas.

LA FRECUENCIA DE APLICACIÓN

Como regla general es ideal ponerse la mascarilla al menos 1 vez por semana, de lo contrario los efectos benéficos y de tratamiento de la misma no se percibirán con la intensidad deseada.
En cualquier caso, respeta la frecuencia de uso que indica el fabricante en el envase para conseguir los mejores resultados.

SUGERENCIAS A TIPOS DE PIEL

Existen cinco tipologías diferentes de piel, puede ser grasa, mixta, seca, falsamente seca o irritable. Saber a qué tipología pertenece la piel del rostro es imprescindible para tratarla correctamente con los productos limpiadores, hidratantes o nutritivos específicos que mantendrán su belleza natural.

AUTOANÁLISIS FACIAL

Recomendamos emplear un espejo de aumento para analizar la piel del rostro en profundidad.

CUTIS GRASO

Presenta un aspecto brillante con poros dilatados.
Tendencia a la formación de granitos y puntos negros.
Graso al tacto.

CUTIS SECO

Fino a la palpación y propenso a sufrir descamaciones.
Poros pequeños y apenas visibles.
Húmedo o seco al tacto.

CUTIS MIXTO

Presenta grasa sólo en la zona T (frente, nariz y barbilla).
Piel seca en el resto de áreas.

CUTIS FALSAMENTE SECO

Presenta las características del cutis graso (poros dilatados, granitos…)
Se descama con facilidad.
Seco al tacto.

CUTIS IRRITABLE

La piel manifiesta intolerancias a productos cosméticos.
Tiende a presentar rojeces y sequedad, especialmente en párpados y mejillas.



SOLUCIONES ESPECÍFICAS

Identificado el tipo de piel, llega el momento de tratarla correctamente con los tratamientos y rituales de belleza que necesita.

La piel, testigo de todas las emociones, sufre y padece sus efectos. Ahora, la facioterapia y la neurocosmética ayudan a recobrar la luminosidad, la energía y el optimismo de la dermis.

La cara es el espejo del alma y la ventana al exterior de todas las emociones que pululan y saltan de célula en célula desde el primer momento de vida.

Las emociones, que son alteraciones del ánimo intensas o pasajeras, agradables o tristes, acompañadas de cierta conmoción somática, no pasan por el manto epidérmico sin dejar un profunda huella.

¿Cómo influye en la dermis el paso de la tristeza, la alegría, la ira, el miedo, el temor, el deseo o el amor?
“La felicidad y el bienestar muestran un rostro luminoso y bello, mientras que la tristeza y el temor  lo exhiben apagado y flácido, además de subrayar las líneas de expresión”, explica Patryck Aguilar, experto en facioterapia.

“Afecta de manera estética y patológica. Tras un periodo de estrés laboral, la pérdida de un ser querido o una ruptura sentimental se propicia un desajuste en la piel y surge el acné o la soriasis, mientras que, si se disfruta de momentos de bienestar, dicha y felicidad, la piel desprende una luz especial”, añade el especialista.


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